Síntoma e inconsciente
Lo primero que me evoca el título de este eje de trabajo, teniendo en cuenta el tema de las Jornadas, es la relación entre síntoma e inconsciente. Lo singular del encuentro -el síntoma como acontecimiento- y su relación con el inconsciente señalada por un punto y seguido: el inconsciente aún. ¿Cómo se vinculan estos dos conceptos?
En principio, pienso que para plantear un “recorrido” del malestar al síntoma, se debe suponer, en esa lógica, una creencia; es algo de lo que alguien quiere librarse y no puede, algo que le concierne, lo atraviesa, tiene un síntoma porque cree en él. ¿Pero qué lleva a alguien a consultar a quien se le supone un saber sobre su padecimiento?¿Cómo hacer de esa creencia en el síntoma una creencia ahí1, creer que eso quiere decir algo, hacer de eso un enigma y poner esa suposición de saber en Otro lugar?
Creo que se puede situar ahí ese singular encuentro, ¿cuáles son las coordenadas que marcan un encuentro singular? Si la demanda es a alguien orientado por al enseñanza de Lacan, la orientación es hacia un final. Se aspira a un final, pagando el analista con su persona, operando allí, con su falta en ser más que con su ser, dirá Lacan en “La dirección de la cura y los principios de su poder”, en 1957. Así será la dirección de una cura, y no de una vida. En ese escrito tenemos una orientación y enseñanzas clínicas que son una perla.
Es bajo esta política que transferencia e interpretación, con sus diferentes grados de libertad en su operatoria, se ponen en juego desde los inicios, orientando a una entrada posible, un umbral que sin dudas se vinculará con el de la salida -si no se cede en la orientación. Siguiendo a J.-A. Miller “cómo terminan los análisis depende del modo en que se concibe cómo comienzan. En todo caso, esa es la perspectiva lógica que Lacan nos presentó”2.
En este escrito, Lacan despliega esa tríada delimitando claramente la política (deseo del analista, ética de la falta en ser), la estrategia (el manejo de la transferencia) y la táctica (la interpretación)3.
Si hablamos de interpretación, Lacan la ubica allí como lo más libre: un real sin ley, la interpretación no está reglada. Esta libertad en la interpretación puede perturbar cualquier defensa, convirtiéndose en un instrumento maravilloso.
Pero Lacan indica que no es sin la transferencia, la estrategia en una cura. Lacan opera allí un “desdoblamiento”: por un lado, el analista que luego leerá como semblante de objeto a, el lado máscara que evita una relación dual para nada conveniente en un análisis. Y por otro lado, el que sostiene ese Otro lugar, al Otro del inconsciente. Esa fue la apuesta de Freud, la que releyó Lacan con su real, y la nuestra, aún…
Dice Lacan en el Seminario 22, en un clima ya de recomienzo4 en su enseñanza: “lo que hay de sorprendente en el síntoma en ese algo que, como ahí, se besuquea con el inconsciente; es que uno allí cree”5.
Tal vez toque distinguir hoy cómo pensamos al inconsciente, un inconsciente que no se dirige a ningún Otro, y cómo se relaciona, de qué se trata ese besuqueo con el síntoma, tal como Lacan lo articula al final de su enseñanza.
Betina Ganim es miembro de la ELP-AMP.
Notas:
- Lacan, Jacques. Seminario 22, RSI. Lección del 21/01/1975, inédito. ↑
- Miller, Jacques-Alain. “Cómo se inician los análisis?”. Donc. La lógica de la cura. Paidós, Bs.As., 2011, p. 284. ↑
- Lacan, J. “La dirección de la cura y los principios de su poder”, Escritos 2, siglo veintiuno editores, Bs. As., 2008. ↑
- Lacan, Jacques. Seminario 21, Los no incautos yerran. Lección del 6/11/1973, inédito. ↑
- Lacan, Jacques. Seminario 22, Lección del 22/01/75. Op. cit. ↑