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Es sabido que hablar hace bien, a veces. También que las palabras por sí mismas no bastan para nombrar el real que habita en cada uno. Por sí solo, hablar a alguien no garantiza que aquello que se presenta como un sufrimiento, pueda ser escuchado en su verdadera singularidad. Lacan nos hace notar que el psicoanálisis “no es una terapéutica como las demás”1. Subraya así tanto un rigor ético como la necesidad de separar el psicoanálisis de las psicoterapias. Sin hacer ningún desdeño a los efectos terapéuticos que el recorrido de un análisis puede albergar.

Freud caracteriza a la experiencia psicoanalítica con el desarrollo de una lógica en la que –igual que en el juego del ajedrez– solo se conocen los movimientos de apertura y de final2. Lacan precisa esta lógica al proponer el dispositivo del pase como medio de obtener un saber sobre el final del análisis y la producción de un analista; así como la práctica de las entrevistas preliminares y la transferencia como condición para el comienzo. “No hay entrada posible en el psicoanálisis sin las entrevistas preliminares”3, señala.

Entrevistas que anteceden a un tiempo lógico en el que la entrada en el discurso analítico es posible, si bien no es seguro que siempre se efectúe. De esta forma, las entrevistas preliminares son condición necesaria, pero no suficiente. Es preciso que en ellas se produzca una creencia en el inconsciente, gracias a un franqueamiento del sujeto a partir del acto del psicoanalista.

El punto de partida es un malestar, un sufrimiento, una queja, una marca de goce que irrumpe y que toma el aspecto de un extravío. Se parte entonces de algo que no llega a tener una forma precisa4 para aquel que consulta y que le lleva a hacer una demanda. Junto a la “avaluación clínica”5 y diagnóstica, las entrevistas preliminares servirán para que el malestar se convierta en síntoma analítico, en pregunta que se dirige al saber abriendo la dimensión de la transferencia.

Sin embargo, los síntomas -tal y como hoy en día se presentan-, nos interrogan en nuestra práctica. No se relacionan tanto con la falta en ser y el deseo, sino con el objeto plus-de-goce en el lugar de mando y una inmediata exigencia de satisfacción. Se caracterizan por el surgimiento de una urgencia y son asunto del Uno del goce, sin que la división subjetiva se ponga en juego en muchos casos. De este modo, en una época caracterizada por el derecho a gozar y donde la ciencia y la tecnología han tomado el principio de autoridad con respecto al saber, el psicoanalista tiene que vérselas con nuevas reglas del juego en las que a menudo el inconsciente transferencial queda fuera del tablero.

En muchas de las actuales demandas de tratamiento, constatamos con frecuencia que la instalación de la transferencia no va de suyo, y no se articula tan fácilmente en la vertiente de saber supuesto. En algunas expresiones sintomáticas contemporáneas no aparece ningún llamado al Otro, tampoco una docilidad para la asociación libre. En estas condiciones, la capacidad operatoria de la transferencia construida sobre los cimientos del sujeto supuesto saber cambia radicalmente6.

No obstante, lo que sostiene el análisis es la creencia transferencial, es decir, el amor. La función del amor tiene una importancia crucial en la experiencia de un análisis y a buen seguro es la llave para localizar la puerta de entrada. Si bien en un primer momento Lacan ubica al sujeto supuesto saber como pivote de la transferencia7, produce más tarde una inversión8, pues la transferencia aparece como soporte del sujeto supuesto saber.

Sin duda, en la actualidad, es necesario que el analista sepa leer de otra manera el síntoma, para que un encuentro y el amor de transferencia acontezcan. En la escucha analítica se trata de introducir la imposibilidad9 como un modo de localizar un límite al imperativo de goce que anda al acecho del sujeto. Sujeto que –no hay que olvidar– es efecto de una serie de antinomias en su relación con el goce. Es a partir de la interpretación de dichas antinomias que se producirá un efecto de transferencia.

Dicho de otro modo, se trata de modalidades de intervención que hacen presente el fracaso del inconsciente y consideran el efecto de agujero de la interpretación10. ¿Cómo actualizar el concepto de transferencia y situar con precisión su lugar paradójico en el marco de las entrevistas preliminares y las entradas en análisis? ¿Cómo pensar esta operación que implica intensamente el lazo, en la época del Uno solo?

En La dirección de la cura, Lacan nos hace un recordatorio a tener muy en cuenta y es que es una oferta la que crea la demanda11. Más allá de las modalidades discursivas actuales que afectan a los seres hablantes, ¿qué oferta puede hacer hoy el psicoanalista para que advenga una auténtica demanda de análisis?

Esperamos que las XXIII Jornadas de la ELP nos permitan conversar en torno a lo que hacemos para que una entrada en análisis sea posible, así como avanzar en la manera de conceptualizar este momento crucial de la experiencia analítica en el siglo XXI.

Hasta entonces,

Marta Berenguer y Julio González,
directores de las XXIII Jornadas de la ELP

 

Ejes de trabajo

  • Malestares, demandas y puesta en forma del síntoma.
  • Soluciones singulares y diagnóstico diferencial
  • Interpretación y transferencia a la entrada.
  • Lo singular del encuentro. El inconsciente aún.
  • Urgencias subjetivas en instituciones.
  • Comienzos de análisis en niños y adolescentes.

 

Notas:

  1. Lacan, J., “Variantes de la cura-tipo”, Escritos 1. Siglo XXI, México, 2008, pp. 311-312.
  2. Freud, S., “Sobre la iniciación del tratamiento”, Obras completas, Tomo XII. Amorrortu, Madrid, 2012, p. 125.
  3. Lacan, J., “De la incomprensión y otros temas”, Hablo a las paredes. Ed. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 15.
  4. Miller, J.-A., Sutilezas analíticas. Ed. Paidós, Buenos Aires, 2009, p. 111.
  5. Miller, J-A., Introducción al método psicoanalítico. Eolia Paidós, Buenos Aires, 1997. p. 20.
  6. Miller, J.-A., “La signature des symptômes”, La Cause du Désir, vol. 96, nº 2. París, 2017, pp. 112-120.
  7. Lacan, J., “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, Otros escritos. Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 266.
  8. Miller, J.-A., “Una fantasía”, El Psicoanálisis, Revista de la ELP, nº 9. Madrid, 2005, p. 19. “Me parece que el último Lacan dice otra cosa, dice lo contrario: la transferencia es soporte del sujeto supuesto saber. Dice más bien que lo que hace existir al inconsciente como saber es el amor”.
  9. Laurent, É., “La época del sinthome".
  10. Miller. J-A., El ultimísimo Lacan. Ed. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 165.
  11. Lacan, J., “La dirección de la cura y los principios de su poder” Escritos 2. Siglo XXI, Buenos Aires, 2002, p. 597.