Aquí todo es urgente

“Aquí todo es urgente” es la frase con la que un auxiliar administrativo describe la demanda de atención o lo que se suele llamar “la puerta de entrada” en un centro de servicios sociales de un ayuntamiento. Se trata de la primera persona que recibe la demanda de un sujeto que pide atención con un trabajador/a social.

La urgencia en el discurso del amo, concretamente en este ámbito, hace referencia a aquellas situaciones en las que se requiere de una intervención inmediata, sin la cual, podría ocasionar en el sujeto un estado de vulnerabilidad o desprotección social. Las situaciones denominadas urgentes son aquellas situaciones catalogadas con la violencia de género, y/o alojamiento alternativo (ausencia de vivienda, situaciones de calle, desahucios, incendios…), el resto tendrán que esperar al turno de la cita o atención que le corresponda, según las agendas de cada profesional de la institución.

Sin embargo, el significante urgencia en los discursos de los sujetos que demandan una atención con el profesional de referencia que les haya tocado, bien sea por teléfono o presencial evoca a la inmediatez, no se puede esperar. En esta institución las citas o entrevistas con los profesionales tienen un tiempo estimado de lista de espera entre quince días a dos meses.

Es frecuente escuchar a los profesionales hablar de que el significante urgencia, no corresponde con su significación entendida en el discurso propio, es decir, el hecho catalogado por el sujeto como urgente se percibe por el profesional como algo sin importancia que no requiere de la atención inmediata.

Las situaciones relatadas que se contemplan como urgentes por parte de los sujetos son variopintas pueden ser desde dificultades económicas llevadas al límite, problemas familiares, situaciones de dependencia… sin embargo, no son atendidas de forma inmediata, salvo que se determine que el sujeto se encuentre en una situación de vulnerabilidad social extrema.

El significante urgente en psicoanálisis evoca a la subjetividad, al inconsciente, por tanto, sabemos que es distinto para cada sujeto, no se ajusta a los protocolos estandarizados que rigen el funcionamiento de la intervención en una institución de servicios sociales.

¿De qué trata la urgencia? Lacan (1966) en su texto1 Del sujeto por fin cuestionado, establece que la urgencia subjetiva se da cuando el sujeto experimenta una relación con el trauma, cuando sus capacidades simbólicas quedan desbordadas por un real devastador, sin referencias a las identidades simbólicas e imaginarias que lo sustentaban hasta el momento, provocando un sufrimiento y/o angustia aguda.

Cuando un sujeto evoca a la urgencia subjetiva, (ya que no todas son), se establece una demanda, según Bernard Seynhaeve en su texto2 de apertura del Congreso de la NLS en el año 2019, como una solicitud urgente, una llamada al Otro en busca de un S2.

¿Qué se escucha en el discurso de los sujetos cuando evocan a la urgencia? Si cada situación es distinta y cada sujeto es singular, ninguno es igual a otro, hay algo en común que es estructural: la pulsión. La urgencia está ligada a la pulsión, y más en esta época, en la que se muestran más pasajes al acto sin mediación de palabras.

¿Cuál sería la orientación de un psicoanalista en una institución en la que está estructurada con un funcionamiento protocolarizado? El psicoanalista en la institución intenta hacer acto de presencia cuando el sujeto evoca a la urgencia subjetiva intentado dar lugar a una escucha, propiciando un lugar a la palabra, promoviendo el anudamiento, y que la angustia pueda rebajar.

Este tipo de urgencias subjetivas se suele percibir en casos de desahucios, en los que verse sin “hogar” puede provocar situaciones de angustia agudas, en las que se demanda al Otro, diferente al Otro institucional que pone a disposición del sujeto recursos en los que no se satisface la demanda, y por tanto la pulsión. Es frecuente en reuniones de equipo contemplar cómo una vez que la administración facilita un recurso que puede mejorar la situación habitacional no provoca una mejoría en los sujetos.

Si en este tipo de institución no es habitual que un sujeto entre en análisis, si le permite una asociación libre que pueda poner palabras a un malestar subjetivo haciendo consistir el inconsciente. Y en algunos casos la derivación a una clínica de psicoanálisis aplicado, en la que podría dar lugar a la puesta en forma del síntoma.

iriarodriguez_fernandez@hotmail.com

Iria Rodríguez Fernández es miembro de la ELP y AMP.

 

Notas:

  1. Lacan, Jaques. “Del sujeto por fin cuestionado”, Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2013.
  2. Seynhaeve, Bernard. “Conferencia de apertura del Congreso NSL 2019”.