El embrague

La “clínica de los inicios”1 nos interesa especialmente por una serie de motivos. En primer lugar, porque en ella vemos condensada la paradoja que atañe a toda clínica: cómo situar coordenadas o criterios generales, a la vez que alojar la irreductible singularidad de cada caso.

Jacques-Alain Miller señala que, si bien Lacan describió, de manera a la vez precisa y alusiva, una clínica del final de análisis, no dio una clínica de los inicios. En cambio, ofreció una formalización, con el algoritmo de la transferencia.

Si se me permite la analogía, en la dirección de la cura, la transferencia es el embrague, es decir, lo que permite mover la palanca de cambios para que el análisis arranque, siguiendo la dirección del síntoma, una vez que ha sido puesto en forma a partir de la estofa significante que el sujeto despliega y el analista puntúa con sus intervenciones. En definitiva, de la puesta en relación de ambos términos, transferencia y síntoma, resulta la entrada en análisis, vez por vez. Del modo singularísimo en que ello suceda, dependerá también –y este es un segundo motivo por el cual la clínica de los inicios nos interpela– que el sujeto pueda, eventualmente, si el deseo le empuja a llevar la experiencia hasta el final, encontrar “una puerta a su medida”2, no al modo de un determinismo, sino de la contingencia afortunada que hizo posible el trayecto ofertado a las operaciones analíticas.

Pero aun hace falta otro resorte, menos visible, aunque igualmente necesario para que la entrada en análisis se produzca, y este es el tercer motivo de interés del tema. De nuevo, requiere del embrague transferencial, pero en dirección a la Escuela. Parafraseando a Lacan, el analista es al menos dos3, el que produce efectos y el que a esos efectos los teoriza, o al menos intenta transmitirlos, según la ética del bien decir. Hace falta que el practicante se haga una idea del caso del modo más ajustado posible para poder –puesto que este acto está de su lado– sancionar la entrada en análisis, cuando ha verificado la creencia en el inconsciente del paciente, así devenido analizante. El practicante toma apoyo en el análisis de control para formalizar cada caso en su singularidad, y las Jornadas son la ocasión de construir la clínica de los inicios tal como se presenta hoy, en la tercera década del tercer milenio, a sabiendas de que la transferencia es siempre una oportunidad, para el que demanda, pero también, una oportunidad para el psicoanálisis.

anaceciliagonzalezr@gmail.com

Ana Cecilia González es miembro de la EOL y de la AMP.

 

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain. “Del superyó a la voz como objeto a-fono”. Freudiana nº 98. ELP, Barcelona, 2023, p. 9.
  2. Lacan , Jacques. “Homenaje a Lewis Carroll”, Lacaniana nº 26. Grama-EOL, Buenos Aires, 2017, p. 23.
  3. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 22, RSI, lección del 10 de diciembre de 1974, Inédito.