“Un análisis no es una aventura intelectual…

“Un análisis no es una aventura intelectual, la praxis de un análisis es un sufrimiento, es una queja, es una declaración de un ser que quiere cambiar y cuando esos elementos faltan, un análisis es muy difícil”.

Miller, Jacques-Alain. (2009), “La ética del psicoanálisis”,
Conferencias Porteñas, Tomo 1. Paidós, Buenos Aires, 2009, p. 253.

 

Esta cita me pareció oportuna para leerla a la luz de la época, por lo que propongo desglosarla y explorar la riqueza que suscita.

En primer lugar, evoca la necesidad de ubicar la verdadera envergadura de la praxis psicoanalítica. La palabra «praxis» sugiere que un análisis no se nutre de la aplicación de técnicas o protocolos, los principios que rigen la posición ética por parte de quien ocupe el lugar del analista requiere de una escucha sutil acerca del sufrimiento singular que un sujeto trae en cada sesión. Se trata de amarrarse a los significantes traídos por el sujeto. Ética y deseo del analista son operadores fundamentales.

Por otro lado, y en consonancia con esta cuestión, Miller nos dice: un análisis no es una aventura intelectual, haciendo hincapié en que no se trata tan solo de ideas o reflexiones, sino de algo mucho más profundo: la implicación subjetiva de quien consulta, la entrega a un tiempo de trabajo, necesario para poder pasar del malestar al síntoma (analítico), propiciando una entrada posible en análisis. Algo que parece estar, en cierta medida, obstaculizado por los imperativos de nuestra época.

Miller aclara que, cuando esta implicación falta, el análisis se vuelve muy difícil. No dice imposible, dejando abierta posibilidad no solo al trabajo analítico, sino también a repensar el psicoanálisis desde las coordenadas actuales. Trabajo que se verá reflejado en la celebración de las XXIII Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.

Rocío Vernetti es simpatizante de la sede de Valencia de la Comunidad Valenciana.