«Como ustedes saben el síntoma no puede ser interpretado directamente…
«Como ustedes saben el síntoma no puede ser interpretado directamente, se necesita la transferencia, o sea, la introducción del Otro».
Lacan, Jacques. El Seminario, libro 10, La Angustia.
Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 139.
Esta frase de Lacan fue dicha entre el 62 y 63, encontrándonos ante un Otro que linda entre un orden simbólico –como el discurso del inconsciente– y la inexistencia de Otro del Otro. Es, todavía, una apuesta por el Otro como garantía de anudamiento entre la ley del lenguaje y ley del deseo.
Esta introducción del Otro, por tanto, podemos ubicarla como la inserción a un nuevo orden simbólico para poder dar cabida a la interpretación mediante la transferencia. Es decir, que el analizante entre en el tiempo del Otro. No es por tanto una cuestión solamente de dónde, sino también de tiempo lógico.
Este Otro cobra forma de «basta», conocido como Nombre del Padre ante el goce. Sin embargo, diez años más tarde Lacan muestra que el Otro no existe; lo cual evidencia que la metáfora paterna ya no es garante del anudamiento, dado que hay un goce que escapa a la cuestión fálica. ¿Cómo engranar estos dos tiempos del Otro?
Hemos de situar el Otro como punto de sutura entre significante y significado; como nudo que agrupa los tres registros. Dicho de otro modo, el síntoma, que ha de construirse, adquiere estatuto de nudo borromeo.
Hablamos de una introducción, mediante el encuentro, de un Otro agujereado, en falta, que permite vaciar de sentido, como Sujeto Supuesto Saber, y que puede producir el surgimiento de la transferencia y una entrada en análisis.
Encuentro, al fin y al cabo, con el sentido ausente.
Iván Navarro Lluesma es socia de la ELP de la sede de la Comunidad Valenciana.