Pseudo discursos y transferencia

“Al comienzo del análisis está la transferencia”1. Pero no por arte de magia ni porque el paciente venga con ella puesta, como un traje. La emergencia de la transferencia es el resultado de un trabajo que hace necesarias las entrevistas preliminares. Si esto lo sabemos desde Freud, ¿cuál es el motivo de dedicar unas Jornadas a algo que parece tan obvio? Que lo que Lacan llamaba “la subjetividad de la época” es hoy un serio obstáculo para ese logro. De otro modo: el discurso dominante y la transferencia son incompatibles. Luego, tenemos un problema. Los practicantes lo constatan y seguramente el comentario de casos dará cuenta de ello.

De la transferencia, tomemos dos de sus “caras”, la del amor y la del saber. Dicho de forma escueta: se trata del amor a un saber no sabido, al que se le supone un sujeto. Es decir, ese amor es “transferido” al sujeto que se le supone a ese saber. De allí la expresión “lazo” transferencial, el mismo significante con el que Lacan designa al discurso: “ Lo que hace función de lazo social”2. Si el discurso es “función de un lazo” , entonces es preciso saber cuál es el tipo de lazo, es decir de discurso, dominante “en la época”. Para ello contamos con dos instrumentos conceptuales que nos permiten aislar la dificultad epocal que plantean las de entradas en análisis. El primero, es el que Jacques Lacan denominó Discurso Capitalista. Lo anunció por primera vez y escribió el matema en la pizarra, en la Conferencia de Milán de mayo de 1972, titulada “Del discurso psicoanalítico”.

“La crisis, no del discurso del amo sino del discurso capitalista, que es su sustituto, está abierta.”3 Hay aquí una importante doble afirmación: 1) El discurso capitalista es el sustituto del discurso del amo. 2) Está en crisis. “ Ustedes lo ven, una pequeñísima inversión entre S1 y $ barrado, que es el sujeto, eso basta para que eso marche sobre ruedas. No puede marchar mejor. Pero justamente, eso marcha demasiado rápido. Se consuma, se consuma tan bien que se consume”4. Está por hacerse el trabajo de analizar el lugar de este discurso a lo largo de la enseñanza tanto escrita como oral de Lacan, en todas sus apariciones y contextos. De momento, nos quedamos con que “eso marcha”, que aún no se ha consumido y continúa consumándose.

Treinta años más tarde, J-A Miller dice: “ lo que me lleva a pensar:¡ que el discurso de la civilización hiper-moderna tiene la estructura del discurso del analista!”5. Y a pesar de escribirlo con las mismas letras, en los mismos lugares- igual que hiciera Pierre Menard con El Quijote- se trata de otra cosa, porque la no escritura de las flechas y las dos barras, dice tanto como lo escrito.

El a ocupa el lugar dominante, dice Miller, algo así como la brújula de la civilización de hoy, y se impone al sujeto desbrujulado. “El S1 es el uno contable de la evaluación a producir […]S2, el saber en el lugar de la verdad/mentira, no me parece hoy mal ubicado en la civilización”6. Si la escritura parece ser la misma ¿cuál es la diferencia entre ambos discursos? “ De un lado el plus de gozar comanda, el sujeto trabaja, las identificaciones caen reemplazadas por la evaluación homogénea de las capacidades, mientras que el saber se activa en mentir y en progresar también, sin duda”7. En verdad, sólo comparten la misma estructura, pero la diferencia fundamental está en decir que “…en la civilización ( es decir, en el discurso de la hiper modernidad) estos diferentes elementos están separados y no es sino en el psicoanálisis, en el psicoanálisis puro, donde estos elementos se ordenan en un discurso”8.

Tenemos entonces dos discursos: el capitalista y el de la hiper modernidad, que comparten: no hay imposibilidad, no hay castración, no hay corte, no hay lugar para el amor. De allí la pregunta: ¿hay lazo? O, lo que es lo mismo: ¿hay discurso?. Toda la enseñanza de Lacan posterior a la Conferencia de Milán, deja claro que el del capitalismo no establece lazo. Y Miller afirma que los elementos del discurso de la modernidad, aunque sean los mismos, sólo se ordenan en un discurso, en el psicoanálisis puro. Esto nos obliga a decir que tanto el capitalista como el de la hiper modernidad, son pseudo discursos.

Esto tiene consecuencias clínicas importantes en tanto ayuda a esclarecer la especial dificultad del individuo hiper moderno, no para cambiar de discurso sino para entrar en él, para pasar de su estado pseudo discursivo de “conexión”, a un vínculo donde el amor juegue su papel, es decir, sea posible la transferencia.

argentaze@gmail.com

Juan Carlos Tazedjián es miembro de la ELP y la AMP.

 

Notas:

  1. Lacan, Jacques. Proposición del 9 de Octubre de 1967. Momentos cruciales de la experiencia analítica. Ed. Manantial, Buenos Aires 1987, p. 11.
  2. Lacan Jaques. Del Discurso Psicoanalítico, Conferencia en Milán, p. 12.
  3. Lacan Jacques. Ibid, p. 10.
  4. Lacan, Jacques. Id.
  5. Miller, Jacques-Alain. “Una Fantasía”. El Psicoanálisis nº 9, Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, Madrid, 2005, p. 9.
  6. Miller, Jacques-Alain. Id.
  7. Miller, Jacques- Alain. Ibid., p. 10.
  8. Miller, Jacques-Alain. Id.