Preguntamos a… Gustavo Dessal
Las producciones artísticas pueden ser un modo de satisfacción, un tratamiento del malestar, una sublimación… para quien las crea.
Pero su obra les trasciende, porque pasa de lo privado a lo público, pasaje sancionado por el impacto que causa en los otros: quien lo lee, quien lo ve, quien lo escucha. Poesía, literatura, pintura, fotografía, música, cine, teatro… Lacan consideraba que los artistas “nos llevan siempre la delantera”, porque una pieza artística es de algún modo una interpretación particular de su tiempo.
¿Cómo entiendes los malestares contemporáneos? ¿en qué punto piensas que tu perspectiva puede conectar o ha conectado con el otro, con el público?
Gustavo Dessal: La afirmación de Lacan es tributaria del convencimiento que Freud siempre tuvo al respecto. En numerosos ensayos y artículos el inventor del psicoanálisis ha destacado que el poeta (en el sentido amplio del término) posee un saber sobre el inconsciente desde tiempos inmemoriales. El psicoanálisis le ha dado un fundamento teórico y lo ha transformado en un método clínico que permite intervenir sobre el síntoma. “El poeta y los sueños diurnos”es un breve y bellísimo artículo que conviene releer. Más aún: es sorprendente la frecuencia con la que Freud emplea citas de escritores y poetas. Durante años me he dedicado a interrogarme sobre el motivo, más allá del aspecto estético de la escritura del genio vienés. Mi conclusión es que cada vez que sus ideas llegan al borde de un real, con frecuencia la cita es una forma de rodearlo, de dar curso a una imposibilidad del decir.
En mi labor como escritor de ficción, trabajo siempre en dos planos, digamos la figura y el fondo, para emplear términos sencillos y clásicos. La figura es la historia en sí que se narra, sus personajes, sus vicisitudes. El fondo es el contexto histórico en el que la trama transcurre, y que posee una relación crucial con el síntoma de la época. “Clandestinidad”, mi primera novela, sucede sobre el fondo de la tragedia que supuso la dictadura militar y los desaparecidos en Argentina. “El caso Anne”, se desarrolla sobre el espanto de la Shoa. “El caso Mike”, es una historia que transcurre alrededor de un tema cuya actualidad es cada vez más invasiva: la captura del sujeto en el mundo virtual, los algoritmos y el Metaverso. La redefinición de lo que entendemos por realidad. El paradigma que domina el discurso del neocapitalismo de video vigilancia. Temas que nos comprometen a todos, porque no podemos escapar de esa “monstruosa captura” a la que Lacan se refiere cuando habla del “sacrificio a los dioses oscuros”.
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Marta Maside es miembro de la ELP y la AMP.