«En realidad, lo que llamamos inconsciente…

«En realidad, lo que llamamos inconsciente es el principio de razón suficiente interior al análisis, es, justamente, el principio de razón suficiente de la falta de razón. Esa es su promesa, y es lo que explica el alivio que produce la entrada en análisis. Podemos decir, entonces, que el sujeto supuesto saber la razón de la ausencia de razón establece, en el interior de la experiencia analítica, el todo tiene una razón analítica».

Miller, Jacques-Alain. “La pasión del neurótico”,
Los signos del goce. Paidós, Buenos Aires, 1998, p. 90.

 

A partir de esta cita, podemos pensar que la entrada en análisis provoca que el sujeto experimente cierto alivio porque surge la posibilidad de que esa «falta de razón» en su vida o en sus síntomas tenga una explicación oculta en el inconsciente. El sujeto supuesto saber, que se instala con la transferencia, representa la creencia de que el analista puede descifrar esa razón escondida. En este sentido, el análisis ofrece la promesa de que hay una lógica detrás de lo que parece ilógico, y que el trabajo analítico puede desvelarla, lo que marca el inicio del proceso analítico.

Si bien, en un primer momento, el análisis ofrece al sujeto un lugar bajo el amparo del sujeto supuesto saber, donde el analista parece custodiar un saber oculto, una promesa de revelación que tranquiliza, a medida que el proceso avanza, esta ilusión se trastoca. El alivio ya no tendrá que ver con desvelar verdades ocultas, sino con el encuentro con el vacío que atraviesa el saber mismo, una entrada en la lógica del no-todo, donde el Otro deja de ser esa figura omnisciente. En este nuevo horizonte, la búsqueda no se orienta hacia una verdad totalizadora, sino hacia el saber hacer con el síntoma, a encontrar una manera de habitar el goce, ese goce singular que nunca será plenamente descifrado.

Cecilia Fuentes es socia de la Sede de Valencia de la Comunidad Valenciana de la ELP.