Malestares, demandas y puesta en forma del síntoma
Tomando el título de este Eje, y para abrir un camino más a las aportaciones teóricas y clínicas en estas Jornadas, me he detenido en el término “puesta en forma del síntoma”.
¿Qué es formalizar un síntoma en psicoanálisis? Los motivos por los que alguien llama o acude a un psicoanalista son muy variados aunque podemos decir que, en general, sucede que la realidad cotidiana del sujeto se ha conmocionado, y la seguridad de su fantasma se tambalea. El sujeto no encuentra cómo volver a la homeostasis anterior. Se siente mal, por decirlo brevemente. Y si al comienzo está la transferencia, como nos enseña J. Lacan, antes de la demanda ya hay una pre-interpretación de sus síntomas por parte del sujeto, para dirigirse a un analista al que sitúa como sujeto supuesto saber. Aunque esto no sea a veces sin dudas, desconfianza o con gran urgencia. En ese momento aún no está constituido el síntoma, tampoco para el propio sujeto, que relata sus malestares desconociendo la causa.
El psicoanálisis es una experiencia de la discontinuidad. Existe corte entre la queja por la que alguien viene al psicoanálisis y la manera en que se transforma al dirigirse al psicoanalista. El analista, acepta y recoge estas quejas, para como dice Lacan “entrar en el juego allí donde él (el paciente) apela a la demanda. Quiere que le pidan algo”.1
Un análisis comienza como decía Freud por la puesta en forma de los síntomas. Lo mostró en el caso Dora, cuando tras el relato cronológico y detallado de la relación amorosa entre su padre y la Sra. K, y el cortejo que sufría por el Sr. K, Dora le espeta: «Todo es verdadero y correcto, ¿no es cierto? ¿Qué podría usted modificar, pues es tal como se lo he contado?». Y Freud interviene diciéndole que “ella había hecho exactamente lo mismo. Se había vuelto cómplice de esa relación, desvirtuando todos los indicios que dejaban traslucir su verdadera naturaleza”.2 A esta interpretación de Freud, la llama Lacan “una primera inversión dialéctica” que permite un nuevo desarrollo de la verdad. Otro ejemplo sigue en el texto de Freud: “Cierto día se quejó de un supuesto nuevo síntoma, unos lacerantes dolores de estómago, y yo di en lo justo preguntándole: «¿A quién copia usted en eso?».3
Hay que observar, nos indica Miller, el relieve del relato de lo que no marcha, ya que ese es el hablanteser mismo del síntoma.4
El analista no se identifica como SSS en el lugar en el que le sitúa la transferencia, sino que retorna al sujeto el interrogante sobre su participación, la parte que pone en el síntoma del que se queja. La otra cara del síntoma es la repetición, lo que a veces precipita una demanda de análisis: caer en la cuenta de que algo se repite, es decir insiste. Es lo que constituye la satisfacción, la materia gozante del síntoma, ya que no todo es significante.
“El síntoma, en tanto acto analítico, se constituye por su captura en el discurso del analista, gracias al cual, transformado en demanda, queda enganchado al Otro”.5 Y tiene como consecuencia la histerización del sujeto, ya que como nos enseñó Lacan, lo que conduce al saber no es el deseo de saber, sino el discurso de la histeria.
Esta es la formalización del síntoma, y ahí empieza el trabajo analítico siempre que el sujeto esté dispuesto a ello.
El analista acepta el diálogo con alguien, de quien piensa que su síntoma tiene por causa un enunciado que no puede ser formulado, y confía en que el sujeto crea en su inconsciente. Habrá que asegurarse también de que puede producir un texto para leer, e incluso leerlo de diversas maneras, es lo que llamamos la “asociación libre”.6
El psicoanalista de hoy debe transformar la demanda “dígame qué hacer” en una apuesta por el trabajo analítico. No hay manual de instrucciones aquí, para vender consejos están los coach, las redes sociales o incluso el Dr. Google. Retomo una pregunta del texto de Presentación de estas Jornadas ¿Cómo pensar esta operación que implica intensamente el lazo, en la época del Uno solo?.
Es por eso que no todas las demandas se transforman en un análisis. Cuando esto ocurre, podremos ver en cada caso “cómo se instala la Otra escena a propósito de un sueño repetitivo o de una pesadilla. El sujeto encuentra ahí un acceso a los capítulos olvidados de su historia. Descubre también bajo la máscara de las identificaciones, los nombres sucesivos que ha llevado, la máscara de hierro de la inercia de su fantasma”.7
Paloma Larena es miembro de la ELP y la AMP.
Notas:
- Lacan, Jacques. El Seminario, libro 10, La Angustia. Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 62. ↑
- Freud, Sigmund. “Fragmento de análisis de un caso de histeria”, O.C. Tomo VII. Amorrortu, Buenos Aires, 1976, pp. 32-33. ↑
- Ibid., p. 35 ↑
- Miller, Jacques- Alain. “Reflexiones sobre la envoltura formal del síntoma”, La envoltura formal del síntoma. Manantial, Buenos Aires, 1989, p. 13. ↑
- Miller, Jacques- Alain. “C.S.T.” en Clínica bajo transferencia. Manantial, Buenos Aires, 1984, p. 9. ↑
- Miller, Jacques- Alain. Donc. Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 288. ↑
- Laurent, Eric. “Presentación” a Lo que pasa cuando se entra en análisis. Cuadernos de Psicoanálisis, Eolia, Barcelona, 1992. ↑