El arte del analista

Una invitación a escribir es siempre una invitación a encontrar un detalle, un hallazgo, una sutileza. Al leer el eje de trabajo «Interpretación y transferencia a la entrada» advertí que el orden de los términos está cambiado de acuerdo con la enseñanza clásica. Según dijo Lacan, al comienzo está la transferencia1.

Al mismo tiempo, me preguntaba por los comienzos de análisis actuales, ya que en las próximas Jornadas consideraremos las entradas en relación con los malestares contemporáneos. La pregunta también incluye al sujeto que está cada vez más desamarrado, hablando solo e intentando convencerse de su potencia solitaria. “Soy lo que digo que soy” es una fórmula que define esta época y abiertamente señala la grandeza narcisista que hace de barrera al Otro. Real que sólo puede abordarse a partir de una ética.

Si el psicoanálisis es la experiencia de una práctica, una práctica que se constituye a partir de la creencia en el Otro, cabe preguntar ¿cómo hacer entrar en esta práctica a quien va por la vida como Uno? ¿Cómo entender que alguien se dirija a un analista para demandar un saber sobre su malestar teniendo el amor como base? Sin duda, eso que Lacan nombraba como “el arte del analista” resulta indispensable, ya sea “el arte de suspender las certidumbres del sujeto”2 como “el arte de escuchar (que) casi equivale al del bien decir”3, a lo que agrego el arte de saber leer.

Transferencia e interpretación constituyen el pivote de la entrada como un tándem. ¿Transferencia e interpretación o interpretación y transferencia? No se trata de reglas, eso sería una técnica, sino de una lógica que posibilite un acceso a lo real. Si bien Lacan ubicó la transferencia al comienzo, una transferencia que es tanto lectura como libido, cuando alguien se dirige a un analista se puede decir que hay una lectura/interpretación primera que le hace suponer que eso que le ocurre quiere decir algo4. Miller decía en 1994 que “el sujeto supuesto saber en términos de demanda incluye que la demanda inicial del análisis es la demanda de significación, la pregunta “¿eso qué quiere decir?”5.

La demanda de significación, si es primera, implica que tuvo que haber antes una lectura que es la que ha empujado la demanda y a partir de lo cual, la transferencia surgirá como consecuencia del sujeto supuesto saber. Lo que Miller muestra en el texto es que hay un forzamiento de Lacan al formular que la transferencia es la interpretación, puesto que le da una significación inconsciente a un determinado significante. Sin duda, para ir a ver a un analista, hay que haber interpretado de alguna manera el propio síntoma otorgándole una significación inconsciente, a la vez que advertir que el sujeto no puede leer eso solo.

Eric Laurent en 2009 decía “no estoy seguro que haya que atenerse a la secuencia: primero el apego, la transferencia, luego la interpretación. La primera interpretación crea la transferencia o, al menos, una nueva modalidad de esta”6. Bien, no es secuencia, ¿qué lógica entonces?

Lacan introdujo el inconsciente real7 al final de su enseñanza cuando a partir de la relación del lenguaje con el cuerpo, advirtió que lo que comanda es el goce. La interpretación se dirige a la lectura de lo que está escrito, al goce cifrado en el síntoma; y la transferencia surgiría a raíz del encuentro del parlêtre con ese goce, encuentro indispensable ya que sin transferencia no hay psicoanálisis.

La última enseñanza de Lacan también reveló que entre Uno y Otro no hay relación, “no existe más que Uno”8 decía Lacan. No hay relación, hay el síntoma que es “lo verdaderamente real”9. El síntoma cuando provoca sufrimiento empuja a la búsqueda de un Otro que sepa. Si se trata de un analista será la interpretación, el acto analítico, que dará lugar a la entrada en análisis. Podemos decir entonces que, al comienzo, es la creencia en el síntoma lo que opera cuando éste se anuda con el inconsciente. Y la suposición de saber fundará la transferencia a través del amor al inconsciente.

Si bien transferencia e interpretación suponen el inconsciente, Lacan finalmente ubicó la transferencia en la lista de los semblantes, lo cual nos aleja de lo más real. Pudo resolverlo situando la intervención del analista como el arte de saber leer, tal como planteé al inicio, es decir, el sujeto supuesto saber leer de otro modo10. El analista que no es más que un significante, se anuda al significante que el sujeto no puede leer. El inconsciente es saber y puede leerse, él mismo lee e interpreta. La interpretación es una “operación de lectura” desde el comienzo mismo del psicoanálisis.

patriciaheffes@gmail.com

Patricia Heffes es miembro de la ELP y AMP.

 

Notas:

  1. Lacan, Jacques, “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, Otros escritos. Bs. As., Paidós, 2012, p. 265.
  2. Lacan, Jacques, “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”, Escritos. Siglo XXI, Bs. As., 1985, p. 241.
  3. Lacan, Jacques, “Presencia del analista”, El Seminario, Libro 11. Paidós, Argentina, 1987, p. 129.
  4. Miller, Jacques Alain, “¿Cómo comienzan los análisis?”, ENAPOL, 2023, p. 5.
  5. Ibid., p. 8.
  6. Miller, Jacques-Alain, “Se terminó, entonces el pase”, Sutilezas analíticas. Paidós, Bs. As., 2011, Intervención de E. Laurent, p. 216.
  7. Lacan, Jacques, “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, Otros escritos. Paidós, Bs. As., 2012, p. 599.
  8. Lacan, Jacques, “Teoría de las cuatro fórmulas”, El Seminario, Libro 19, … o peor. Paidós, Bs. As., 2012, p. 196.
  9. Lacan, Jacques. Séminaire L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre. Inédito.
  10. Lacan, Jacques, Séminaire, livre XXV: Le moment de conclure. Inédito.