“El trauma se ha convertido en una condición generalizada. El arte emerge como una respuesta crucial frente a este fenómeno”
Sonia Sola Gil es una artista, pintora barcelonesa, cuyo recorrido artístico se sostiene en dos preguntas fundamentales: ¿Qué significa ser mujer? ¿Qué implica tener un cuerpo? Su enfoque explora en ilustraciones y pinturas con técnicas de oleo y tinta china la existencia del cuerpo, la mujer y los contornos culturales en los que se inscriben sus preguntas.
J.P.: Las próximas jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) tendrán como eje central de trabajo las entradas en análisis; es por ello que desde la comisión “Malestar en la cultura” nos interrogamos por las producciones de los artistas. En las obras encontramos una conjunción, lo que trata para sí y también una lectura contemporánea del artista, que “siempre lo precede”1 al analista en el decir de Lacan. ¿Cómo entiende usted los malestares contemporáneos?
S.S.G.: Pienso que nos encontramos en un paradigma cultural un poco perverso y la consecuencia palpable de esta nueva violencia, también estructural, se da de muchas maneras, se pueden manifestar en un malestar difuso, en crisis de angustia, en adicciones, autocastigo. Actualmente el consumismo de la satisfacción inmediata lo tratamos de satisfacer sobre todo con nuevas experiencias visuales, mientras perdemos el placer del propio cuerpo y nos alienamos de nuestro propio deseo. También hay un libro que me gustaría citar, se titula “Malestamos”2, se habla del malestar como esa cancelación del futuro, del agotamiento moral presente y de la añoranza de un pasado prometido, mientras tanto simulamos que todo está muy normal.
Para frenar este proceso que a veces puede parecer desolador, es muchas veces dejarse interrogar e incomodar por el Otro aunque a veces genere enredos; recuperar la dialéctica del deseo propio con el encuentro con los demás, con oportunidades de arte, de creación.
J.P.: ¿En qué punto piensa que su perspectiva conecta con el otro, con el público?
S.S.G.: Creo que el arte es un modo en que una persona, sujeto, puede transformar el malestar en una creación que lo trasciende, abriendo un espacio donde lo privado, el malestar individual se hace público. En sus formas, el arte y los artistas tratan de captar y expresar el vacío de tantas maneras, singulares, que logran conectar con el malestar universal y ofrecer una forma de sublimación.
El arte muchas veces no solo refleja los malestares contemporáneos, sino que también los anticipa y los puede nombrar de una manera muy única, ofreciendo a quien los ve y quien los siente, lo percibe… poder sentirse identificado, resonar con su propio malestar transformándolo. La obra de arte o la creación se convierte en una interpretación singular del tiempo, capaz de resonar con las inquietudes de la época.
En mi perspectiva artística creo que la obra se convierte en un puente del malestar, de quien lo crea, con el espectador creando un espacio de diálogo, de reflejo de una experiencia compartida.
J.P.: Hace 9 años se realizaron unas jornadas de la ELP bajo el título: “Crisis. ¿Qué dicen los psicoanalistas?”. De cara a la preparación para las jornadas, usted presentó un texto bajo el título: “Crisis: La angustia de la urgencia”3. Allí, tomando una referencia de Jacques-Alain Miller quien caracteriza nuestras sociedades contemporáneas por la inestabilidad, la incertidumbre, propios de la época en la que el Otro no existe, el trauma se vuelve generalizado. Entonces, ante el “todos traumados”: ¿qué lugar tiene el arte? ¿Qué tratamiento para el trauma a través del arte?
S.S.G.: Trato de reflexionar sobre la crisis actual de la época contemporánea, marcado por esa inestabilidad e incertidumbre, parece ser que el trauma se ha convertido en una condición generalizada. El arte emerge como una respuesta crucial frente a este fenómeno, se convierte en esa herramienta tan potente y poderosa para abordar el trauma, no como una forma de eliminarlo sino como un modo de darle forma, hacerlo visible y de alguna manera comprensible.
Permite poner en juego ese Real traumático transformándolo en algo que puede ser compartido, reconocido por los demás. El arte ofrece una vía de sublimación donde en lugar del trauma eso que hace sufrir es trabajado, expresado a través de la forma artística donde el vacío se hace visible y lo insoportable puede ser, sino simbolizado del todo, al menos ubicado en una dimensión estética visual.
En mis obras realizo una exploración de la mujer, lo que significa existir en un cuerpo. En ese sentido mi objetivo y deseo en el arte es repensar el lugar del cuerpo de las mujeres y generar una reflexión que actúe como contrapunto crítico, como espacio de acción y como lugar de subversión. Una pregunta que aparecía mucho es queremos ser deseadas y deseables, pero: ¿para quién?, ¿para qué?… son preguntas que deben ser analizadas en detalle para que nuestros cuerpos no se transformen solo en espacios de acumulación de capital y de malestar: el trauma.

Jorge Pérez Becalli es socio de la sede de Barcelona de la comunidad de Cataluña de la ELP.
Notas:
- Lacan, J.. “Homenaje a Marguerite Duras” Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 211. ↑
- Padilla, J. & Carmona, M.. “Malestamos. Cuando estar mal es un problema colectivo” Capitán Swing Libros, Madrid, 2022. ↑
- Sola Gil, S. “Crisis. La angustia de la urgencia”. NODVS. L’aperiódic virtual de la Secció Clínica de Barcelona, 2016. ↑