El inconsciente aún, el deseo de saber también

He soñado que me persiguen, no sé quién. Por mucho que intentaba huir no podía, al final era una cuestión de vida o muerte… Tuve que matarlos. A pesar de eso lo que me hizo despertar es que había ahí una mirada.

Esto es lo que relata en las entrevistas preliminares un hombre joven, 38 años.

No es mal comienzo. Aviso a navegantes. “La última reunión señalé que el final de análisis estaba presente en cada sesión, hoy lo contrapeso diciendo que en el comienzo sucede lo mismo”1.

Hará falta tiempo, un leer topológico y un decir lógico que permita al sujeto en cada sesión y a lo largo de un análisis, entrar en el discurso analítico y sostenerse en él.

Redondeles de cuerda

Para hacer redondeles hay que anudar las cuerdas y cada nudo es un modo de velar la falla.

En el registro simbólico el sentido: el saber sabido y el porvenir del inconsciente velarán la falla del Significante de A tachado. En el registro imaginario, el fantasma, con sus escenas y escenarios, velarán el objeto perdido desde siempre, hasta que se vacíe suficientemente el plus de gozar que la coloniza y se convierta en letra vacía; esa consistencia lógica del objeto en el lenguaje que funciona como litoral; como existencia de un no sabido, un fuera de sentido que enmarcará tanto el goce del bla, bla, bla como el goce sentido del fantasma. Allí puede llegar un cierto saber sobre que: “la recta es solo un sueño de la razón”, de la cadena significante y del fantasma en la vertiente del goce sentido. Es en la letra vacía donde se produce el viraje de lo litoral a lo literal; “ahí, desde la lógica de la letra y del litoral, algo del goce puede pasar al saber y algo del saber pasa al goce”2. Es siempre un instante, un instante contingente, una línea curva sin ley en sus virajes: “El factor tiempo es una cantidad pero imposible de cuantificar, en el sentido de incalculable con antelación, y en particular porque está en contacto directo con el goce”3. Es el dibujo de un litoral entre lo fálico y lo Otro, entre un S1 y su alteridad siempre en fuga. Un vacío contingente entre el saber y el goce que en algún instante los conecta, instante que se borra al prestarle atención.

En cuanto a lo real qué decir, si no que se trata de un registro de piezas sueltas, el registro de “lalangue”, la existencia de un saber sin sujeto, y que una de estas piezas, un trozo de real, puede operar en la experiencia analítica, según la apuesta de Lacan.

La interpretación

Se puede decir que la interpretación produce la transferencia, si tomamos la transferencia como aquello que provoca la entrada de un sujeto en el discurso analítico.

Podemos decir que la interpretación es siempre corte, corte que puede producirse en cualquiera de los tres registros RSI.

La interpretación permitirá que un Sq, un S1 cualquiera, vaya concentrando en sí el sentido que “por sí mismo no es suficiente para dar cuenta de todo lo que está en juego en el deseo”4. La interpretación a la vez, en cada sesión y a lo largo del recorrido de un análisis, puede producir en el espacio lógico del fantasma el funcionamiento de su gramática hasta que su predicado funcione como letra y construya el espacio vacío que pinchará la burbuja del fantasma que alimentaba el “gocesentido”.

También la interpretación puede apuntar, por resonancia o proximidad fónica, a movilizar un Sq que en la transferencia pueda provocar que el sujeto, lo que cambia, tome una nueva posición frente a lo que no cambia, el goce, y quizás provocar esa cierta satisfacción que se obtiene al final de un análisis, como dice Lacan.

Lo obvio

Quisiera acabar con una elección, en este caso la elección de una cita que de algún modo me permite hacer referencia al título de este escrito, de cómo anudar el inconsciente con el deseo de saber: “En cada sesión y a lo largo de una cura, lo que conduce a la experiencia es una cierta pasión por la ignorancia del lado del analista, ignorancia que queda externa al saber dando marco a lo ya sabido. Pudiendo provocar entonces una invención de saber”5.

Decir… silencio… leer… tararear, ecos del analista.

ricardor@comv.es

Ricardo Rubio es miembro de la ELP y AMP.

 

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain. Los signos del goce. Paidós, Edición 1ª, Buenos Aires, 1998, p. 223.
  2. Bassols, Miquel. Radiofonía y Lituratierra. Dos goznes en la última enseñanza de Lacan. RBA, 2024, p. 159.
  3. Miller, Jacques-Alain. Sutilezas analíticas. Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 81.
  4. Miller, Jacques-Alain. Contraportada del Seminario 6 de J. Lacan “El deseo y su interpretación”. Paidós, Buenos Aires, 2014.
  5. Miller, Jacques-Alain. “El ion de la ignorancia”, Los signos del goce. Paidós, Edición 1ª, Buenos Aires, 1998, p. 223.