“Mientras que el trabajo de la transferencia…
“Mientras que el trabajo de la transferencia supone un vínculo libidinal con un otro hecho objeto, en el trabajo del delirio es el propio sujeto quien toma a su cargo solitariamente, no el retorno de lo reprimido, sino los retornos en lo real que lo perturban […] el delirio es una suerte de autoelaboración. El problema es […] saber si el acto analítico puede tener una incidencia causal sobre este autotratamiento de lo real.”
Palomera, Vicente. “Transferencia y posición del analista en la psicosis”,
El Psicoanálisis 32, Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, 2018, p. 76.
La pregunta por la posición del analista, la transferencia puesta en juego y el acto analítico en relación a la psicosis convocan a Vicente Palomera para hablar de los lugares posibles del psicoanalista en su tratamiento. ¿Hay un lugar posible? Describe tres, dos como imposibilidades: no puede ser el lugar del Otro, tampoco el del ideal, del I(A), orientando el del otro semejante como el lugar posible, no sin “un cuidado y justeza de apreciación”.
Como partenaire en una conversación peculiar sobre lo innombrable del goce, son variadas las posibilidades de intervención del analista, pero destacaría aquella llamada “surcamiento”, maniobra para entender la lengua afectada por una significación singular, “se trataría de surcos donde se depositan materiales abriendo cauces”, ramblas por las que el sujeto psicótico con el fluir del lenguaje depositaría algo de un detritus haciendo un litoral entre el saber y el goce.
El psicótico como un modelo del tratamiento original del parásito lenguajero, de esa ex-sistencia del órgano-lenguaje anterior al cuerpo, pudiendo surcar un abarrancamiento posible con la ayuda del método de una práctica analítica.
Mirna Pol es simpatizante de la sede de la Comunidad Valenciana.