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Roger Litten
Roger Litten

El tema de las jornadas nos invita a explorar los cambios en los modos de presentación de lo que solemos llamar demandas de análisis, cambios que tienen implicaciones en las condiciones mismas de la clínica psicoanalítica contemporánea.

A diferencia de la clínica psicoanalítica clásica, en la que las quejas del sujeto derivan de la represión, la castración y la falta en ser, las presentaciones contemporáneas tienden a inclinarse hacia el lado del exceso, sujetos que padecen una insistencia de goce excedente en una época en la que la falta resulta cada vez más difícil de situar.

De ahí la dificultad de establecer el lugar de un síntoma que podría subjetivarse en forma de pregunta dirigida a otro supuesto saber. En su lugar, nos enfrentamos cada vez más a pacientes en estados de angustia, urgencia o desconcierto que dan testimonio de encuentros traumáticos con un modo de goce que escapa a la regulación de las coordenadas simbólicas de las que dispone el sujeto.

Por supuesto, estas modificaciones reflejan cambios más amplios en la configuración de la cultura contemporánea, los malestares de una civilización organizada en torno al imperativo de la satisfacción indexada en el Uno del goce, sin relación con el Otro del saber o del deseo. Pero, al mismo tiempo, plantean nuevos desafíos a los supuestos de una “clínica clásica”, al lugar y la función del analista en el tratamiento y a las condiciones mismas de una operación que se apoya en la instalación de la transferencia determinada por la función de un sujeto supuesto a un saber.

Parte del trabajo de nuestras jornadas será una investigación de los detalles clínicos de los nuevos modos de presentación. Pero más allá de la fenomenología de la cuestión, ¿dónde encontrar el vocabulario teórico que nos ayude a estructurar una nueva clínica de entradas en análisis?.

Uno de los retos de este tema sería elaborar las coordenadas de las entradas en la perspectiva de la clínica borromea. Para ello contamos con dos textos clave en los que Miller elabora algunas de las apuestas de la clínica del sinthome. Estos son, el primer capítulo de su curso de 2006 El ultimísimo Lacan 1 donde introduce la distinción entre “el inconsciente real y el inconsciente transferencial”, y el capítulo VIII de su curso de 2008 Sutilezas analíticas 2 que ha sido publicado bajo el título “El pase del parlêtre”.

En ambos textos, Miller realiza una lectura atenta del último escrito de Lacan, el “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 113, de 1976, contrastándolo término por término con la Proposición de 1967, buscando extraer de él no sólo una nueva doctrina del pase sino también una nueva clínica del fin de análisis. Es aquí, pues, donde podemos buscar las referencias mínimas para actualizar nuestra propia clínica de las entradas en análisis en la era del sinthome, del parlêtre y del cuerpo hablante.

Al menos cuatro términos pueden destacarse aquí. El primero es “la noción de inconsciente real en su distinción del inconsciente transferencial”, es decir, la función del S1 solo, como vehículo de goce en contraste con el inconsciente elaborado a partir de la articulación del par mínimo de significantes, el que sostiene el sujeto supuesto saber.

La segunda es “la noción de satisfacción”, que viene a marcar el final del análisis en ausencia de término significante último. Miller sugiere que en la última enseñanza de Lacan es esta satisfacción la que viene a ocupar el lugar de la transferencia.

Asociada a esta noción de satisfacción está la referencia a la urgencia, que implica un punto de partida que parece anterior al establecimiento del significante de la transferencia en su relación con el significante cualquiera 4. Al destacar este término de urgencia en el último escrito de Lacan, Miller lo compara con la referencia a la urgencia subjetiva que se encuentra en el texto de Lacan de 1966, “Del sujeto por fin cuestionado”, donde Lacan habla de la posibilidad de que habrá psicoanalista para responder a ciertas urgencias subjetivas 5.

Podríamos decir que la urgencia en juego en la última enseñanza de Lacan no es tanto una urgencia subjetiva dirigida al Otro sino más bien una demanda sin sujeto que testimonia un empuje a la satisfacción sin límites. Es aquí donde Miller señala una nueva noción de rectificación, no tanto la rectificación subjetiva que marcó la entrada en análisis en su primera enseñanza, sino más bien una rectificación del goce de la que resulta una satisfacción. Este modo de rectificación del goce está a su vez ligado a una intervención del analista en forma de jaculación, un nuevo modo de interpretación que no apunta a la significación sino a hacer sonar la campana del goce de manera conveniente para satisfacerse con este 6.

Es aquí donde nos encontramos con el último término de este escrito final de Lacan, la noción de “hacer el par 7 con estos casos urgentes. Así como Miller sugiere que la noción de urgencia extraída del comienzo del análisis se extiende luego a todo su curso, siendo la urgencia de dar esta satisfacción lo que preside al análisis como tal 8, también podríamos buscar elaborar esta noción de hacer el par no solo en relación a la entrada en análisis sino a nuestra concepción de lo que estaría en juego en la función del analista hoy.

roger.litten@gmail.com

Roger Litten es Miembro de la ELP y AMP

 

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain. El ultimísimo Lacan, Paidós, Buenos Aires, 2012.
  2. Miller, Jacques-Alain. Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2009, pp. 123 -136.
  3. Lacan, Jacques. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012.
  4. Miller, Jacques-Alain. Sutilezas analíticas, op. cit., p. 19.
  5. Lacan, Jacques, “Del sujeto por fin cuestionado”, Escritos 1 y 2, Buenos Aires, Siglo XXI, 1987, p. 226.
  6. Miller, Jacques-Alain. Sutilezas analíticas, op. cit., p. 268.
  7. Lacan, Jacques. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, op. cit., p. 601.
  8. Miller, Jacques-Alain. Sutilezas analíticas, op. cit., p. 130.